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Cuento: La puerta

LA PUERTA

 

Un magnate de la industria buscaba una persona para ocupar el cargo de director/a general. Debía ser una persona competente y sabia que tuviera la destreza y la agudeza necesarias para hacerse cargo de la dirección de la empresa una vez que él se hubiese jubilado.

Reunió a [email protected] [email protected] [email protected] [email protected] de su propia compañía y contrató a cazatalentos y especialistas en selección de personal para que le encontrasen [email protected] [email protected] que pudieran servirle para su propósito.

Llegado el gran día, todas las personas posibles candidatas fueron convocadas en el gran salón de un magnifico palacio que la organización había alquilado para la ocasión.

El magnate se dirigió a todas las personas allí reunidas, que habían sido cuidadosamente seleccionadas:

“Tengo un problema y quiero saber quien de [email protected] tiene los recursos necesarios para resolverlo. Lo que veis a mis espaldas es la puerta más grande, más fuerte y más pesada de todo el reino. ¿Quién de entre [email protected] es capaz de abrirla sin ayuda?

Algunos de las personas allí presentes se limitaron a sacudir la cabeza. Parecía tratarse de un problema demasiado grande. Otras examinaron la puerta de cerca, discutieron aspectos relacionados con la ley de la palanca y con la masa, recordaron las diferentes teorías de solución de problemas que habían aprendido en la escuela de comercio y finalmente admitieron que parecía ser una tarea imposible.

Luego de que las personas más sabias y respetadas hubieran aceptado la derrota [email protected] demás se dieron igualmente por [email protected]

Sólo una de las personas se acercó a la puerta y la examinó a fondo, y muy de cerca. La tanteó golpeando suavemente aquí y allá, estimó su ancho y grosor, comprobó la naturaleza y lubricación de sus goznes. La examinó minuciosamente con sus propios ojos y sus propias manos. Presionó aquí, hurgó allá. Finalmente pareció haber tomado una decisión. Respiró hondo, se concentró y tiró de la puerta suavemente.

La puerta se abrió fácilmente y sin ningún esfuerzo.

Los y las demás habían dado por sentado que la puerta estaría atascada o cerrada herméticamente. De hecho, siempre estaba ligeramente entornada y la carpintería y el diseño eran tan excelentes que un leve toque bastaba para abrirla.

El magnate ya tenía a la persona que le sucedería. Se dirigió a [email protected] [email protected] demás allí presentes y dijo:

“El éxito en la vida depende de ciertos aspectos claves. Y estos son los que acabamos de ver demostrados.

  1. Confiar en nuestros propios sentidos para comprender plenamente la realidad de cuanto sucede a nuestro alrededor.
  2. No aventurar falsas suposiciones.
  3. Estar dispuesto a tomar decisiones difíciles.
  4. Tener el coraje necesario para actuar con energía y resolución.
  5. Poner todas nuestras fuerzas en funcionamiento. Y finalmente: no tener miedo de cometer errores”.

 

Esta historia la aprendí estudiando el Postgrado de Programación Neurolinguistica. Me gusta mucho por que pienso que recoge muy bien la mirada de la PNL y de la disciplina positiva. No sé cual es su fuente exacta, sólo se que es de tradición oriental. ¡Espero que os haya gustado!

 

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