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No pasa nada… bueno, en realidad sí pasa

 

No pasa nada… bueno, en realidad sí pasa

 

¿Cuántas veces le dices a tu hijo/a “no pasa nada”? ¿Cada vez que se cae? ¿Cada vez que se enfada? ¿Cuándo llora por la noche?…

No pasa nada decimos, cuando en realidad, si que pasa.

Las personas adultas no estamos capacitadas para soportar el sufrimiento, y mucho menos el de nuestro/a hijo/a y por eso tendemos a minimizarlo. Bueno, en realidad, el de nuestrxs hijos/as y el del resto de las personas. Siempre he pensado que el ¿cómo estás? cuando nos encontramos a alguien es pura cortesia, porque nadie está preparado para sostener un “mal”… o bien cuando la respuesta la consideramos “negativa” lo minimizamos tanto como sabemos/podemos. Por ejemplo:

 

«¿Con la pandemia te has quedado en paro? No pasa nada… ya encontrarás trabajo…»

«¿No puedes pagar las facturas? Bueno…no pasa nada..ya remontarás…»

«¿Has perdido un/a bebé? No pasa nada..ya te quedarás embarazada otra vez…»

 

Y con nuestros hijos/as…¿crees que hacemos lo mismo? Pues sí…

«¿Te has caido y te has hecho daño? No pasa nada…»

«¿Te han quitado tu juguete en el parque? No pasa nada…»

«¿Tienes miedo a la oscuridad? No pasa nada….»

 

¿Te das cuenta de lo que en realidad estamos haciendo?

  1. No estamos validando sus emociones. Las negamos con ese NADA. Así que imaginar cuando nuestrxs hijos/as se caen, se frustran, se enfadan, etc, y les decimos “no pasa nada” como pueden estar sintiéndose. ¿Y que aprendizaje se esconde detrás? Aprenden que lo que ellos/as están sintiendo no es importante..y oye, sí que lo es, y mucho!
  2. Aprenden que no deben expresar sus emociones porque son incomodas para el resto de las personas, y mejor acallarlas. Porque aunque digamos “no pase nada”, en realidad si pasa.

¿Queremos que nuestros/as hijos se comuniquen con nosotrxs y nos expliquen que les pasa? ¿Quieres que cuando sea más mayor acuda a ti cuando le pase algo? Pues empieza a desterrar un poco el “no pasa nada”. Que nuestrxs hijos/as sientan que sus emociones son válidas e importantes para nosotrxs es la base para construir una relación de pertenencia y confianza.

¿Y qué podemos hacer?

  • Acompañarles, estar presente.
  • Validar la emoción que está sintiendo, aceptarlas y ponerles nombre. Y si no sabe ponerle palabras porque aún es muy pequeño/a, nombrarla nosotrxs por ellos/as.
  • Poner palabras a lo que ha pasado:
    • Veo que te has caido…¿te has hecho daño? ¿Cómo te sientes? ¿te duele algo?
    • Cuando te llama porque está durmiendo solo/a… ¿Qué ha pasado? ¿No te gusta la oscuridad? Entiendo que prefieras estar con mamá o papá…

Aprender a validar todas las emociones supone un trabajo difícil para la mayoría de nosotrxs, que fuimos criados en un sistema en el que llorar no está bien visto. Así que, si tu quieres, te tocará desaprender, como estoy desaprendiendo yo, para poder acompañar mejor a nuestras criaturas.

¿Estas dispuesto/a? ¿Te gustaría saber más?

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