/
/
/
Fusión emocional mamá-bebé

 

FUSIONAL EMOCIONAL MAMÁ-BEBÉ

 

A raíz de la hiperémesis gravídica que sufrí me tienen que extraer la vesícula y des de que nació Adel he estado teniendo cólicos biliares. La frecuencia de estos cólicos cada vez es mayor y la intensidad de los mismos cada vez es más alta.

El último ha sido esta madrugada.

No hago esta entrada en el blog para explicar mis cólicos sino para explicaros algo que me sucedió con Adel que nunca antes me había pasado (hasta papá Alex aún está sorprendido).

Como os he comentado, el último ha sido esta madrugada. Empieza con un leve dolor de estómago, y cuando lo identifico corro a tomarme la medicación para que no vaya a más. Pero fue a más. Cuando esto pasa, me refugio en el comedor y allí “muero de dolor” literalmente. Y así hice ayer. Tranquila sabiendo que Adel estaba recién comido y plácidamente dormido, me fui al comedor a esperar a que el cólico se fuera.

La intensidad del cólico cada vez era más fuerte y yo empecé a descomponerme, a hacerme una bolita en en suelo (es como mejor lo llevo) y a llorar de desesperación. A los minutos de arrancarme a llorar escuché a Adel que también se arrancó fuertemente a llorar. Yo escuchaba como papá Alex intentaba calmarlo. Le cantaba. Lo acunaba. Lo paseaba. Nada. Yo lloraba. Adel lloraba. Retorciéndome de dolor fui a la habitación e intenté darle teti. No quería. Yo lloraba. Adel lloraba. Me fui de nuevo al comedor, me hice de nuevo una bolita y seguí llorando. Y Adel lloraba. Nunca le había escuchado llorar de esa manera. Era un llanto como de dolor ¿pero qué le dolía?.

A los 30 minutos el cólico ya fue disminuyendo y cuando así lo noté corrí hacia la habitación donde Adel seguía llorando. Lo cogí. Mi cólico fue disminuyendo, y Adel fue calmándose. Mi cólico se fue, y Adel dejó de llorar. Y yo dejé de llorar. Y ahí estábamos, yo sentada en la cama, Adel en mis brazos, y fundidos en una misma respiración. Respiración de alivio.

Adel se durmió. Yo me dormí.

Hoy, analizando con papá Alex la situación de esta madrugada, me retumbaban las palabras de Laura Gutman: “no hay fronteras entre el campo emocional de la madre y el campo emocional del niño, es decir, la madre siente todas las sensaciones del bebé “como propias” y el bebé también siente las vivencias de la madre como suyas. Eso explica porqué una madre puede despertarse durante la noche segundos antes de que lo haga su bebé o por qué la sabiduría popular afirma que si la mamá está nerviosa o estresada, su hijo también lo está”.

Sin saber cómo explicarlo, ayer Adel y yo estuvimos conectados por el dolor.

No se cómo ni por qué, pero sé que esta madrugada Adel sentía mi dolor, así como yo sentía el suyo.

Comentarios

Share this post

Start typing and press Enter to search

Shopping Cart

No hay productos en el carrito.